En TKS somos conscientes de que dar cada día lo mejor de nosotros mismos no siempre es tarea fácil. Las preocupaciones, las cargas familiares y la lucha constante para cuadrar los horarios de todos los miembros de la familia es un reto casi inalcanzable al que muchos de nosotros nos enfrentamos cada día. En TKS apostamos por la conciliación laboral, familiar y personal. Todo nuestro equipo, además, lo merece, porque demuestra cada día que, al margen de todo, son unos auténticos profesionales que se incorporan cada día a sus puestos de trabajo dará dar lo mejor de sí mismos. Reconocemos y agradecemos enormemente el interés y la lucha constante que muestran a diario para continuar aprendiendo y mejorando con el fin de que todos los servicios que ofrecemos en nuestra empresa gocen de la mejor calidad y para que TKS continúe el camino que ha emprendido y se convierta en la empresa de referencia que todos anhelamos.

Tenemos un gran equipo en el que sabemos que podemos confiar, y por eso nos gusta hacer todo lo que está en nuestra mano para que todos lo miembros que la conforman sientan que valoramos el esfuerzo que hacen por esta, su empresa. Conocemos la importancia que para todos ellos tienen sus familias y los múltiples beneficios que aporta pasar tiempo junto a ellas. Por eso, en TKS hemos querido sorprenderles un año más con un encuentro mágico e inolvidable en el que los miembros de nuestro equipo y sus pequeños pudieron dejar aparcado durante unas horas el cansancio, las preocupaciones y las responsabilidades para sumergirse en un pequeño mundo de fantasía, diversión, carcajadas y hasta, en el caso de algunos incluso, nostalgia.

El evento tuvo lugar el pasado viernes y el emplazamiento elegido para la ocasión fue la Asociación cultural-deportiva “Las tejeras”. En torno a las 17:30 horas, algunas caras conocidas comenzaron a hacer acto de presencia: empleados de TKS empezaban a llegar al recinto acompañados casi todos ellos de sorprendidos retoños en cuyas caras se adivinaba una mezla de incertidumbre, modestia e inquietud. Como en años anteriores, algunos pequeños se mostraron impacientes y no estuvieron dispuestos a demorar más el momento de entrar y descubrir las sorpresas que les aguardaban dentro. Otros menos lanzados, prefirieron entrar de la mano de sus padres o familiares para echar un tímido vistazo a su alrededor antes de lanzarse a la gran aventura que prometía depararles esa tarde. Y la aventura comenzó: carreras de sacos, tirar la cuerda, la quema, el balón prisinero, el pañuelín o vuela la pelota fueron algunos de los juegos con los que disfrutaron y rieron. Por supuesto, este año tampoco podía faltar el tradicional pinta caras en el que tanto niños y como niñas guardaron pacientemente la cola para decorar sus caras con la imagen de su animal o personaje animado favorito.

En torno a las 19 horas se hizo una pequeña parada para descansar y reponer fuerzas. Una enorme mesa llamó la atención de los asistentes: una deliciosa merienda nos aguardaba a todos. En ella encontramos refrescos de todo tipo, deliciosa tortilla de patatas, empanada de bonito, sándwiches, nuggets, croquetas, pastelitos, frutos secos, empanadillas…¡Resultaba realmente complicado decidir por dónde empezar!

Finalizada la merienda, llegó la gran sorpresa. Los mayores reímos al fijarnos en algunos de nuestros pequeños y es que, por las caras que ponían, no sabían si lo que estaban viendo era realidad o fruto de su imaginación. El pequeño Marshall, integrante de la Patrulla Canina, no quiso perderse este feliz encuentro en el que los pequeños le mostraron un año más su cariño y admiración. Todos estuvieron además encantados con la idea de poder hacerse una foto junto a este entrañable personaje y que guardarán, estamos convencidos, con mucho cariño.

Se acercaban las 21 horas cuando muchos peques empezaron a mostrar ya casancio. Comenzó así un desfile de agradecimientos y despedidas que ponía fin una 3 horas y media de intensa actividad. Obsequiamos a los pequeños con unas originales bolsas de tela para colorear. En su interior escondían colores y un montón de chuches que, esperamos, les haga difícil olvidar esta fabulosa fiesta.

Aunque pensada para la diversión de los más pequeños, estas reuniones son también una ocasión excepcional para conocernos un poco mejor entre todos. Agradecemos a todos los asistentes su participación pero también a los que no pudieron acudir; a los que tienen hijos y a los que no; a los que llevan tiempo con nosotros y a los que se han incorporado recientemente. Porque TKS somos todos y juntos formamos un gran equipo, una gran familia.