La garantía de un coche resulta en la mayoría de los casos una gran desconocida. Sin embargo, la garantía ampara al consumidor en la compra de un vehículo nuevo como en cualquier otro bien de consumo. En este artículo vamos a intentar entender bien este concepto y , para ello, el primer paso será distinguir entre la garantía legal y la garantía comercial.
La garantía legal es aquella que los fabricantes deben ofrecer al propietario por Ley y que se extiende hasta los 2 años, sin ningún tipo de límite de kilometraje. Esta garantía cubre los defectos que no hayan sido ocasionados por el propietario como pueden ser los fallos de fábrica o las averías que se puedan suceder por el desgaste irregular de alguna pieza. Hay en cambio varios componentes que no entran en la garantía por su desgaste tales como las pastillas y los discos de freno, los neumáticos, los cristales, las escobillas o los filtros así como la rotura prematura de ciertos elementos por mal uso de los mismos o por negligencia del conductor, la manipulación injustificada del kilometraje del vehículo o las averías relacionadas con desastres naturales o causas ambientales.
Los defectos de fábrica serán cubiertos por la garantía y los gastos correrán por parte del vendedor siempre que se reclamen antes de seis meses. Una vez pasado este tiempo, la reclamación deberá efectuarse mediante el informe de un perito que deberá demostrar que la avería es de origen.
Reparado el defecto, se ofrecerá una garantía extra de otro medio año a contar desde que el coche es nuevamente entregado a su propietario. Si la avería queda cubierta por la garantía legal, ésta quedará interrumpida y se reanudará cuando el propietario recupere su vehículo. Es importante por lo tanto solicitar en el taller un resguardo en el que se acrediten tanto el día de entrega del coche como el día de su devolución. Resulta también imprescindible reclamar un informe detallado en el que se especifiquen las reparaciones efectuadas y las piezas que hayan sido sustituidas.
La garantía comercial por su parte es una prórroga de la garantía legal y la que ofrecen algunas marcas de manera adicional, siendo esta la forma que tienen de ofrecer un mejor servicio en sus productos. Esta puede estar condicionada a determinados requisitos, elementos del coche o limitaciones y será la propia marca la que establezca las condiciones y el tiempo de validez. Para este tipo de garantía sí se establece un límite máximo de kilómetros.
Una vez aclarados estos puntos, podemos decir que la garantía legal es la de mínimos y la garantía comercial la pensada para conseguir que el cliente se decante por la compra de un producto.