Con la nueva normativa de reforma notarial, actualmente se puede  reclamar ante notario, sin necesidad de acudir a los tribunales, facturas de cualquier importe (siempre que el deudor no sea un consumidor). El requerimiento de pago debe hacerlo un notario del domicilio del deudor, al que hay que aportar la documentación que acredita la deuda (como  factura, pedido y albarán firmado por su cliente…).

¿Qué deudas pueden reclamarse por este procedimiento?

 En cuanto a las deudas que se pueden reclamar ante notario, se debe indicar que se trata de deudas dinerarias, cualquiera que sea su cuantía y origen, pero de naturaleza civil o mercantil, y siempre que no se trate de:

a)deudas existentes entre un empresario o profesional y un consumidor u usuario. Por tanto, son perfectamente reclamables por medio de este procedimiento las deudas entre empresarios y las deudas entre particulares.

b)deudas de los propietarios con las comunidades de propietarios, susceptibles de ser reclamadas por medio del proceso monitorio ante el juzgado competente

c)deudas de alimentos con menores o personas con capacidad modificada judicialmente, o aquellas que recaigan sobre materias sobre las que su titular no pueda disponer o consistan en operaciones sujetas a autorización judicial.

d)deudas que conciernan a una Administración Pública.

¿Cómo reclamo?

En cuanto al procedimiento, se trata de un trámite sencillo. El acreedor debe solicitar del notario que requiera al deudor el pago de la deuda, mediante la aportación de documentos que, a juicio del notario, acrediten de forma indubitada la veracidad y existencia de la misma (como por ejemplo, contratos, albaranes de entrega y facturas, correos electrónicos en los que se encarga un trabajo cuyo precio no ha sido satisfecho, etc.).

El notario autorizará un acta notarial y requerirá al deudor para que en el plazo de 20 días hábiles pague al requirente acreedor.

 Una de las mayores ventajas del ejercicio de esta reclamación ante notario, en lugar de acudir a la vía judicial, consiste en la rapidez en cuanto a su tramitación.